Un buen día soleado
envuelto en el ayer,
pero de camino reciente,
decidiste hacer una excursión
por mi alma...
Como siempre,
con poco equipaje
y un morral lleno de ilusiones;
te pusiste el traje de turista,
y con cámara en mano
comenzaste con tu andar
pequeño de pasos apretaditos;
te sacudiste los rayitos de sol
que aún dormían en tus ojos
y comenzaste la travesía...
Subiste las montañas de mis miedos
pisando cada roca de ansiedad,
escalaste con paciencia
mi tiempo sin terminar,
pendiendo a veces de una soga,
te deslizabas de punta a punta
como un trapecista rural
hasta que al fin llegaste a la cima...
Desde lo más alto conquistaste mi geografía
a lo lejos se divisaba aquella tristeza
que algún día fue trocha caminada;
y las lágrimas caídas,
comenzaron a formar
una cascada de esperanza...
Sin pensarlo dos veces
te adueñaste de las aguas dulces
comenzaste a remar
en aquella turbulencia,
domando cada gota de agua
sobre un caballito de mar
y guardándolas en un caracol...
Y hasta el día de hoy
continúas tus recorridos;
haciendo excursiones
dentro de mi...
Tan
adentro...