Señora
En sus Cincuentas
Que caminas
Ligera
Desafiante
Y coqueta
Por las sendas
Atestadas
De mi urbe
Atontada
Con tu piel
De durazno
Y tus ojos
Avellanos
Me miras
Sin mirar
Para ser
Bien mirada
Sonríe
Sin sonrisa
Para ser
Recordada
Cual amante
Inmortal
Del genial
Florentino
Y te vas
Te alejas
Y te pierdes
Dejando
En el Éter
Huellas
De intenciones
Con nombres
De perfumes