Anoche tuve un sueño,
y en el estabas vos.
Tu aroma a jazmines lleno mis sentidos
y el trino de tu voz, mis oídos.
Al abrir mis ojos,
no veía mas que tu imagen.
Un centelleo constante,
que todo lo abarcaba.
Cuando caí que estaba despierto,
quise conciliar el sueño,
pero en mi cabeza rondaba,
el miedo al desengaño.
Finalmente me venció Morfeo,
y al despertar en la mañana,
supe con certeza,
que no se trato de un sueño,
fue un ángel que se llama Gloria,
que con su ala, toco mi alma.
Jorge G. Crespillo.
17 de noviembre de 2008.
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