Su historia de labriego contaba ya ciertos años.
Sin embargo, comprender el progresar de ciertas semillas vibratorias, observarlas brotar hasta abrigar la tierra huraña con un paño ocre, y prontamente desplegarse inquiriendo monte y así acabarse en espigas, dar flor y cederse dúctilmente a la oblación que llegaba en el tajo del hocino continuaba pareciéndole un prodigio.
Prodigio, obstáculo sapiente, el silencio.
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