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A fuerza de quererte
me veo obligado
a tomarme la tierra
que solo respiro.
Lejano esta el lecho
de flores y fango;
que riegan mis ojos
despidiendo lo ido.
Lejana esta el alma
de los rostros que miro;
y, escucho palabras
en un eco vacío.
Camino distancias
enrumbando al olvido:
al presente que en llagas
me retuerce intranquilo.
A fuerza de quererte
el invierno ha tocado
en mi cálido pecho
la rosa que cuido.
Sus pétalos yertos
se esgrimen cual dardos
en la mano del torvo
e infausto destino.
A fuerza de quererte
mi sentir es ocaso...
en la tierra que lejos
se ha ido contigo.
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