habla la piedra
de frío,
del frio húmedo
y de desalojo.
escribo en soledad y en soledad hilvano
la flor, el rostro en la flor
y la llama de la vela:
mi rabia se llenó de polvo,
los dedos en la rabia de fuego.
ése es ahora
ni más ni menos el ruedo:
un cero en la voz, nada
que inmute a los harapos
de éste agitado silencio.
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