Y así

Ayer me tropecé con tus ojos. Eran opacos tristes, Como los de un lagarto herido. ¿Quién me hubiera dicho a mí? Que una vez, ni recuerdo cuando, Me parecieran los de un águila bravía Eso tiene el correr los años, que eres testigo de como se secan las heridas. E.B.

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