La Garrapiñada

Hay aspectos de mi vida, que se recuerdan en ocasiones y que cómo lo hacen, desaparecen por años, así que la historia, anécdota, que os voy a narrar, la escribo para que no caiga en mi personal olvido. En los primeros años de la década de los setenta, la luz en España corría a 125 Vatios. Ahora lo hace a 220 o más. Pero no viene al caso. Los apagones eran entonces constantes, si no era por tormenta, lo era por la mala red eléctrica. La noche de marras mi padre trajo garrapiñadas para compartir los seis miembros de la familia. No recuerdo si era feria. El caso es que por turnos ibamos cogiendo la garrapiñada hasta que se fue la luz. Mientras mi padre hacía lo posible para determinar si sólo era en nuestro piso o general, mi hermano y mi hermana daban cuenta ajena de estas. Al volver la luz ,mi padre se encontró con la sorpresa mayúscula de que estaba vacía la bolsa. Indagó y los mayores intentaban acusarnos a nosotras, pero claro, se delataron al hablar con la boca llena. Tras la regañina de rigor, fueron enviados a la cama, dándonos a las peques, un respiro de minutos más en el salón. fin

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