La marcha del NO CIRCULA o El suspiro por transitar en una ciudad como la nuestra.

All a lo lejos, donde los camiones ya dan vuelta de regreso, hay una nata danzante, de sas boludas que presumen su enorme vientre lista para seguir devorando pulmones. "Cunta contaminacin" Decan los transentes extraando al sol. Tiempo atrs unas manos que se unieron en tono de oracin haban pedido ayuda para que la gente fuera ms amable, fuera ms compartida, haba pasado tiempo que nadie la escuchaba, sus plegarias a veces eran burla de los que "tenan prisa por llegar", sin embargo, aquella nube gris era la seal que ella tanto esperaba. "Estn aqu" Deca mirando al cielo y gritando saludos. Nadie le haca caso, "Qu es ms importante que llegar a tiempo al trabajo? Pasar por los nios a la escuela sin auto? Qu suceder si me asaltan con mi computadora en este autobs? Que cansada estoy y an tengo que trasbordar! Por qu mi jefe no se apiada de m y me permite trabajar desde casa? Qu es lo que hara con mi tiempo libre si pudiera llegar a casa en menos de una hora?" Pensaba la gente que ignoraba por completo a la mujer que con el hombro la empujaban de un lado a otro. Sin querer un hombre la empuj de ms hacindola trastabillar "Disculpe usted seorita, est usted bien?" Le pregunt saliendo sin querer de su trance de prisa. La mujer no respondi porque segua mirando al cielo, en automtico el otro la imit, la misma nata permaneca ah pero ahora pareca que en efecto eran ellos, tal como lo afirmaba aquella mujer, qued embelesado. Una tercera persona se topa con ellos, y sucede lo mismo, queda mirando al cielo. "Son ellos" Decan sin que nadie ms les hiciera caso, poco a poco cada uno tom su camino pero ya sin las mismas frases en la cabeza, sino sintiendo que "ellos", haban llegado para cobijarlos, y era evidente puesto que por milagro encontraron un vagn de metro vaco, no haba trfico en las principales arterias y a su casa llegaron horas antes y dispuestos a jugar con sus hijos. *** De la mujer que rez por ellos*** Agazapada en su chal abri sin miramientos su puerta, deca que por precaucin dejaba siempre una luz encendida pero la realidad era que detestaba ver todo apagado, escenario que la obligaba a entender la compaa, pero esta vez no import, ms all de los rascacielos la observan y cuidan, y el clido abrazo de su gato fue lo ms extraordinario de su noche, como si por primera vez supiera lo que era un peludo apapacho. ***Del primer hombre que la imit*** Sin darse cuenta del mal olor de la basura que estaba regada en el jardn del vecino, sinti su pulso agitarse al ver la cara de su esposa quien tambin cansada le respondi como en antao una sonrisa cmplice, franca como en aquellos tiempos en que crean en el amor. Sus hijos lo abrazaron bruscamente y esta vez no resping, los abraz fuertemente notando que en brazo del ms pequeo tena una extraa protuberancia, el padre no se asust, saba que por encima de los aviones danzantes ellos lo aconsejaban y fueron al doctor aliviando un pesar que por descuido pudo haber sido fatal. ***De la tercer persona que se top con ellos*** Escribi un cuento de ti. FIN

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