Metamorfosis

Por pura ladilla existencial y fastidio crnico dispuseme a leer nuevamente la metamorfosis de Kafka, no por estar en la intencin de realizar un vanguardista anlisis pseudo intelectual o profundo de las penurias de Gregorio Samsa ni nada que se le acerque, la realidad es que el libro estaba realmente barato encuadernado de lujo con las hojas fileteadas en oro, apenas me costo 30 Bolvares, precio que no se compara siquiera con el de un chicle en estos das. Quizs si, muy en el fondo esperaba reencontrarme con las emociones que despert en mis inexpertos pareceres la mortificante lectura cuando la hice por primera vez all en mis 14 aos, tiempo en los que por casualidad en una caja olvidada en el patio de casa de mi abuela descubr un pasquin mal ilustrado en rojo y negro del relato. Pero insisto que la cuestin del precio segua privando en el proceso de adquisicin del texto, solo treinta bolvares con cero cero cien, me permitiran disfrutar de ese incomparable olor a libro nuevo que podra conservar por mas tiempo de lo que le dura el sabor a un chicle. Al fin compre el Kafkiano libro y para leerlo cmodamente lo coloque en el bao de visitas de la casa, exactamente sobre la tapa del WC, as en mis ratos libres y de tranquilidad, como casi todos mis ratos en ese ambiente de "relax" podra leer entre dos y cinco pginas cada vez que visitara el privado recinto, regodeandome de esta manera en el relato. Pues bien entre una cosa y otra me fui adentrando en la historia narrada por el metamorfico Sr Samsa, las vicisitudes propias del personaje y los tormentos de su familia; familia por dems injusta que solo se preocupa en toda la trama del libro por lo que pudiese sucederles al faltar la manutencin que el esforzado Gregorio aportaba a su hogar, resultando para ellos lo mas perturbador la necesaria posibilidad de tener que volver a trabajar. Por otro lado desde que fue descubierta la transformacin del protagonista por la familia y los exigentes y desubicados inquilinos que en su casa hacan vida, su madre y su desvenciajado padre tratan en ms de una pasaje del libro darle fin a la vida de Gregorio mediante inhumano pisotn, para librarse de manera aplastante de la incomoda presencia su hijo devenido en abominable bicho. Un anlisis mas certero ou exacto que este que presento requiere de una capacidad intelectual y de una experticia literaria de las cuales carezco y no pretendo cultivar, adems no son del inters de lo que quiero contar, cosa a la que har referencia de seguido. Despus de ledas las primeras pginas dentro del bao de visitas comenz a proliferar la aparicin de cucarachas en el sanitario espacio, cosa poco comn en mi casa ya que la frrea persecucin-exterminio que mantengo de estos bichos con distintos medios las mantiene alejadas de mis dominios. A pesar de colocar las famosas trampa cajita, el eficaz bicarbonato con azcar, con cada pgina leda seguan las cucarachas asomandose tmidamente por los sumideros, el de la ducha o el del lava manos, huyendo raudas evitando el certero golpe de chancleta voladora que infructuosamente intentaba, desde tan desventajosa posicin propinarles. A medida que me internaba en el relato mas y mas cucarachas aparecan en el bao y aunque en todo el relato Kafka no especifica intencionalmente hacia que tipo de bicho muto su personaje principal, hasta el punto de exigir en una correspondencia dirigida a su editor que el insecto no deba ser dibujado ni desde lejos, cuando por suerte y desgracia para las pobres cucarachas lograba asestarles un certero zapatazo un sentimiento de culpa que jams haba sentido al aplastar una cucaracha me invada, me resultaba imposible no relacionar el pobre insecto aplastado con Gregorio Samsa. En el nterin reduje mis idas al bao de visitas evitando as encontrarme con los indeseables nuevos habitantes del bao, esto retraso que diera por terminada la lectura del libro. Por momentos pens en terminarlo en otro saln de la casa pero tema que al cambiarlo de lugar su nuevo emplazamiento tambin fuera invadido por despreciables y corronchas alimaas emulas de Samsa. Paso el tiempo, abandone el libro, solo entraba al bao de visitas a colocar nuevas trampas y veneno elimina cucarachas a fin de erradicar la molesta plaga confinada en las cuatro verdes paredes, pero cada vez el numero de desagradables sabandijas era mayor. Una noche en las que me haba tomado unas cuantas cervezas y algunos tragos de tequila el sopor alcohlico hizo que me durmiera en un sof prximo al ya mencionado e invadido bao. En la madrugada me despert el apremio de mi miccional funcin en tal estado de etlica intoxicacin no reflexione en las multipodas invasoras. Entonces a tientas entre al bao que al encender la luz estaba literalmente cundido de cucarachas en paredes, pisos y techos. Despus de realizar con dificultad mi imperiosa descarga decid poner fin a la invasin de la unica manera que a un borracho se le puede ocurrir, terminar de leer el libro. Sentado en un banquito que utilizo para guardar las toallas en las altas repisas del bao, entre ebrio y asqueado propuseme terminar de leer el relato. Pareciome que con cada palabra que describa las postreras agonas de Gregorio el numero de cucarachas disminua, a ratos los efectos del alcohol me hacan caer rendido pero el asqueroso razgueo de las patas de las cucarachas sobre el mosaico del piso me depertaban hacindome poner cada vez mas nfasis en finalizar la lectura. Cuando por fin la agnica muerte de Gregorio Samsa bicho fue descrita, no quedaba un solo rastrero invasor en el bao. Era entonces ya de da, en ese momento entend porque el viejo pasquin que le de la metamorfosis de Kafka a los 14 aos en casa de mi abuela estaba confinado en una olvidada caja escondida en el ultimo rincon de su arbolado patio. Por cosas como estas muchos autores han afirmado que lo mas terrible que puede sucederle a una persona es que los personajes de cualquier libro salten a la realidad.

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