Inolvidable sobrina

Querida Cheli: La brisa de esta maana mece suavemente las flores del jardn y en sus alas me entrega su aroma y el saludo de la naturaleza al despertar. Una multitud de bellos recuerdos se ha mecido tambin en mi mente y, en estos momentos especiales quiero compartirlos contigo. Quiero iniciar esta pltica dndote las gracias por todos esos maravillosos aos que has compartido conmigo como una sobrina muy especial. Te encontr en mi vida hace 41 aos cuando llegaste como un regalo de la vida al hogar de mi hermano. Tuve la dicha de cargarte en mis brazos, de verte dar tus primeros pasos y escuchar tus primeras palabras. Disfrute tus gracias de nia y compart tu primeros juegos. En el transcurso de algunos aos dos nuevas hermanas llegaron para hacerte compaa y completar la felicidad del hogar de tus papas. Debido a que tus papas establecieron su vivienda en la casa paterna siempre tuve la dicha de verlas durante las visitas que hacamos regularmente a mi madre, la inolvidable mama Chela. Junto con mi esposa les tomamos un cario especial y cada vez buscbamos dulces novedosos y pequeos recuerdos para llevarles durante nuestras visitas que eran das de fiesta para nosotros, para mi madre y para ustedes. Unos aos despus llegaron nuestros propios hijos y, en su debido tiempo se convirtieron en compaeros de juegos infantiles con ustedes. Corran como pequeos pjaros en la casa grande llenando de ruidos y desorden todos los rincones. El paraso fue interrumpido y nubes de incertidumbre llegaron a tu vida y a la de tus hermanas menores cuando a tus quince anos inesperadamente el hogar de tus papas se disolvi y tu mama se marcho de la casa. Tu papa y la mama Chela lucharon por darles ese hogar que tanto necesitaban a esas alturas de la vida. En incontables ocasiones vi tus lgrimas y tu dolor que trate de suavizarlo con un abrazo, con una pequea historia inventada y con un sabroso dulce de colores. Tu hermanita menor empez a verte como una imagen materna y por momentos asumiste papeles que no correspondan como tu rol de nia adolescente. Mi sabia esposa trato de compartir un poco de cario de madre para vendar sus heridas y las arrullo con cario. Mientras nos hacamos mayores, las vimos crecer y marcar sus propios rumbos en sus vidas. Completaron sus estudios primarios y secundarios con empeo pero muchas veces en tu frente pude ver la tristeza y la melancola del hogar roto. Unos aos despus la tragedia sacude nuevamente sus vidas con la muerte trgica y prematura de tu papa y mi querido hermano y compaero de juego infantiles. Fue un momento de soledad suprema y quedaron nicamente al cuidado de la mama Chela. Claro que fue un cuidado mutuo ya que ustedes llenaban su soledad y le apoyaban en sus labores pero la vida dio un giro completo y marco sus existencias. Creo que fue en esos momento que de manera imperfecta trate de llenar parcialmente el vaco de la imagen paterna ausente y mi cario por ustedes creci considerablemente. La vida sigui su camino y continuamos siempre en contacto en las visitas a la vetusta casona paterna. Siempre, a pesar de que los aos haban pasado, seguimos llevando dulces y pequeos recuerdos cada vez que nos veamos. Como sucede con todo y con todos, un da de mayo, la mama Chela emprendi su viaje a la eternidad cargada de aos, de buenos momentos y de recuerdos. Tomaste las riendas de la casa paterna y fuiste una imagen de autoridad y seguridad para tus hermanas. Por supuesto esta buena accin te genero alguna pocas satisfacciones e incontables malos entendidos y conflictos con ellas. Con mucha visin emprendiste muchas iniciativas de negocios, entre los cuales recuerdo, una tienda, elaboracin de artesanas, un restaurante que bautizaste con el nombre de Nanahuatzin, un gimnasio, la siembra de caf, y la venta de tecnologa etc. Muchas veces disfrutamos de los sabrosos platos de alimentos que generosamente nos compartas cada vez que te visitbamos. Muy pocas veces aceptaste algn pago por ellos a pesar de que nosotros siempre quisimos hacerlo para que tu negocio no sufriera. Aun puedo sentir el rico aroma del exquisito caf que siempre compartiste con nosotros en aquellas inolvidables tardes juntos y que era fiel compaero de nuestras plticas. Jams olvidare el budn a la barbacoa que hiciste para nosotros en una de esas tardes mgicas y el cual llame de esa forma debido a que casi se calcino dentro del horno pero que al final de cuentas quedo delicioso como todo lo que hacas. Me gust apoyarte en todas tus iniciativas y tus sueos y, gracias a ello, tengo una coleccin de varias de las bellas obras que hiciste en tu fase de artesana. En nuestra cabaa de Apaneca tenemos un rincn que llamamos, desde el principio, como el rincn de la Cheli en el cual tenemos en exhibicin otras varias obras que hiciste y que desfrutamos y disfrutaremos cada vez que la veamos. Cuando iniciaste la venta de tecnologa china, siempre me decas las novedades que tenias disponibles y que al final yo terminaba comprando para apoyarte. Conservo toda una coleccin de radios, lmparas, audfonos, y otros tantos pequeos artefactos elctricos. Uno de tus regalos que conservo con especial cario es la vieja mquina de coser de mi madre la cual me diste para un cumpleaos y que despus de tres meses de trabajo de restauracin quedo como nueva. Nunca la viste ya restaurada pero me queda la satisfaccin de haberte compartido las fotografas de su condicin final y las cuales te impresionaron mucho. Con el correr de los aos formaste tu propio hogar y llego un pequeo que ocupo un lugar importante en tu vida. Lo vimos crecer y te vimos convertirte en madre y esposa. Fuiste mi maestra en caficultora y me enseaste, mtodos para siembra, fertilizacin y proteccin contra plagas. Me compartiste, con liberalidad, de tus propios arbustos para que yo plantara la finca y siempre fuiste mi representante en las reuniones tcnicas a las que casi nunca asist. Me apoyaste en la comercializacin del grano y siempre buscaste que tuviera los mejores precios posibles. Me contaste muchos cuentos y leyendas para que yo pudiera escribirlas un da y siempre me preguntabas Cuando va a escribir to? Recuerdo la leyenda de la Chichicua esa serpiente legendaria que poda volar y la del pjaro gigantesco que se te apareci en San Antonio una tarde que caminabas por ah. Un da de estos espero que por fin los veas escritos finalmente y si no, se que desde el cielo lo veras y dirs con una gran sonrisa: finalmente los escribi mi to. Gracias por haber sido parte de mi vida, por tu cario, por tu servicio, por tu generosidad y porque s que cuando me llegue el momento de ir al cielo me estars esperando con nuevos cuentos y una humeante y aromtica taza de rico caf celestial acompaada de una rica semita o de un budn a la barbacoa. Con inmenso cario To Jos Mayo 2016

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