Un día como hoy

Escucho silbar al viento. Revolotean aves dejando sus trinos en mi ventana. El alba ilumina poco a poco la penumbra que la noche deja. Se escapan los sueños rotos, quedan atrás las pesadillas, el jadeante miedo que la incógnita del tiempo suelta indomable. Un día más, paradoja, un día menos. Y sigo. Porque vivir es un mandato de la procreación. Porque la muerte aunque hace guiños siempre, también espera. Y sigo. Remontando cuestas que bien valen las cimas. Migdalia B. Mansilla R. Noviembre 06 de 2016

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