Suerte de huacho

A los 8 aos saliste a recorrer tu suerte Talo. Porque el pancito era escaso y el hambre ms grande que el desamparo. Tus abuelos te ensearon a charchazos el respeto por la Luna; Y tu madre (a quien llamaste hermana), te cobij como pudo a la sombra de un secreto en medio de tu noche oscura. De bien temprano supiste en tu andar ferroviario de velas, carbn y guijarro; Y entendiste siendo nio que el frio nunca le gana al trago, la razn al patrn, ni la ojota al barro. Cuando crecido estuviste, al diablo buscaste. No temiste al chifln que por boca de minero escuchaste. Porque all abajo en las entraas decan que apareca al que tarde sala; mas no hubo otra voz que tu propio eco cuando llamaste. Seferino Mendez y compaa supieron de tu gallarda y sus caballos de tus puales. Quisieron probar tu vala, y si no termin finado aquel matn, fue por lo poco profundo del hoyo al que lo tiraste. Desde aquel da te llamaron "Don Jos" con apellido "Violencia". Porque simplemente, no se concibi mejor suerte para un huacho como t, que olvid el miedo y enalteci (a ojos de sus testigos), aquello que llamamos pendencia.

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