La entra├▒a de ese mundo

Me he ba├▒ado de la nostalgia del cielo de los ├íngeles galopando sus alas en la luz del d├şa que derrocha y el sereno canto de las aves. Me llama la entra├▒a de ese mundo el santo vuelo de su aire que mece los ├írboles donde los frutos nacen con tocarlos. Mis ojos buscan el encuentro con Dios un semblante vivo que contempla su divinidad en el lago de su mirar. El sendero de llegada de una dulzura celestial donde se fecunda la gracia de su paraiso de su origen y misterio. El final de un peregrinar donde la luz y su fragancia consagran el tiempo de amor resucitado. Rosa Maria Reeder Derechos Reservados

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