La Pasión de Cristo de Zeffirelli

La tradición de mi madre dictaba que en semana santa se debía ver una película basada en hechos bíblicos y, si era una de esas películas clásicas, pues mejor que mejor. La primera película que vi en una tarde entre los meses de Marzo o Abril, porque la semana santa siempre cae entre Marzo y Abril de manera invariable y pendulante, fue los Diez Mandamientos. Yo para aquel entonces tendría a lo sumo 10 años o un poco más o un poco menos. Recuerdo mirar maravillado como Moisés blandiendo su báculo abría las aguas del Mar Rojo para que los judíos, que huían de Egipto lograsen cruzar hacia la otra orilla, que para ellos era la orilla de la libertad. Año tras año vimos Ben-Hur, Sansón y Dalila, entre otros títulos. En 1977, la película Jesús de Nazaret dirigida por Franco Zeffirelli tuvo una impacto mundial y Venezuela no fue la excepción. La película en conjunto tenía una duración de 6 horas y pico, por lo cual, la cinta fue dividida en dos partes por lo menos en Venezuela, ignoro lo que pasó en el resto del mundo. Mi madre y yo vimos la primera parte en 1978 ya que un año antes, el de su estreno, fue imposible verla por las colas gigantescas. La segunda parte estaba pues en la lista de pendientes. Probablemente fue en un Sábado de aquella semana santa de 1979, cuando ya sea mi madre o yo, realmente no lo recuerdo y tampoco es tan relevante, vimos que en el cine Ávila iban a pasar La Pasión de Cristo, es decir la segunda parte de la película de Franco Zeffirelli. Inmediatamente hicimos planes para ir -pero pasó algo inusual- Vilma y Martha también decidieron ir, lo cual implicaba que la ida al cine debía ser nocturna ya que Rocío, que tenía alrededor de 4 años, y Daniel, cercano a su primer año de vida, debían quedarse dormidos mientras nosotros estábamos en el cine. Ambos pequeños eran de muy buen dormir y eso había que aprovecharlo. Esa noche cenamos y mis dos sobrinos se acostaron más temprano que de costumbre. Ambos estaban rendidos y no tardaron en dormirse. Nosotros en aquel tiempo vivíamos en la esquina de Glorieta, en las Residencias Manfredi que eran unos edificios nuevos y muy modernos para la época. El cine Ávila quedaba a tres cuadras de la esquina de Glorieta, contando el cruce las torres de El Silencio como una cuadra más. Llégamos al cine, compramos la entradas y entramos a la sala de una vez. En la sala había poca gente, eran como unos islotes en un mar de butacas y nosotros íbamos a formar parte de ese archipiélago, nuestra isla era la más grande en esa función. Empezaron las propagandas, las noticias y los trailers de las películas. El último trailer era de un par de vaqueros que iban camino a un pueblo... el trailer se estaba haciendo inusualmente largo y sin cortes narrativos, incluso en letras grandes apareció el título de la película "Como se perdió el oeste" y fue ahí que la inquietud se hizó certeza, la película que íbamos a ver era un western, con vaqueros y tal vez indios, un western que quizás yo lo podría disfrutar pero no mi madre y mis dos hermanas que no eran muy afines a ese género de películas, además de que el cambio de película era como ir del cielo a la tierra literalmente. Al final, y no sé por qué misteriosa razón, decidimos quedarnos sentados en las butacas y ver la película. "Como se perdió el oeste" trataba de dos hombres que llegaron a un pueblo y lo dejaron arrasado en llamas pero no como resultado de la maldad y pillaje sino más bien por su falta de inteligencia, su increíble torpeza y su infinita mala suerte. Créanme que con esos dos no hubieran hecho falta ni Moisés, ni Espartaco o Sansón; ellos solos se hubieran encargado de los egipcios, filisteos, y fariseos, dejándolos en la peor ruina que se puede imaginar. Recuerdo que el sheriff de ser la autoridad del pueblo, con su estrella en el pecho, su mostacho bien pulcro y sus botas lustrosas terminó hecho un guiñapo auténtico, con las manos vendadas debido a unas quemaduras, un pie enyesado, el bigote chamuscado, gruñendo como un aminal y caminando como sólo una momia pudiera hacerlo para perseguir -si a eso se le puede llamar perseguir- a los dos autores de la destrucción del pueblo, mientras que los habitantes iban huyendo de la voracidad del incendio. "Como se perdió el oeste" resultó ser una comedia de equívocos de risa fácil que nos hizo reír a más no poder. De regreso a casa íbamos comentando la película y las risas volvían a nuestros cuerpos. Rocío y Daniel estaban muy dormidos. La noche había sido perfecta pero la película de Zeffirelli siguió en la lista de pendientes de semana santa. En el año de 1980 no pudimos ver la Pasión de Cristo de Zeffirelli. En la nube de mi mente creo ver que al año siguiendo tampoco la vimos. Hasta que en un año X la pasaron por televisión -que por cierto era su formato original- sin ningún tipo de cambio por parte del canal. Alguno de ustedes probablemente esté esperando algún comentario sobre la película, pero esa es otra historia y será contada en otra oportunidad... ah y disculpen el cambiazo.

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