El arte de las polillas breve introducción a la política mexicana.

Había recorrido varios intentos para salir airosa de la gran cruzada como le llaman esas polillas, y es que todas las de ésa especie tienen un don del habla, pero también son famosas por ser devoradoras de riquezas sin que el resto de los insectos se den cuenta. Llegan diciendo que pueden mejorar un panal de abejas y lo único que hacen es poner su cara seria de “conocimiento” dar algunas órdenes y por debajo de las alas llevarse la miel, trabajo de las verdaderas jornaleras. Al hormiguero llegan diciendo que tienen experiencia de grandes arquitectos diseñando nuevos túneles para poderse llevar la comida que las braceras hacen a la perfección. Pero ¿Qué demonios hacen éstas polillas para hacerse las merecedoras de nuestras riquezas? Se preguntaba el gusano de seda mientras las miraba “dirigir” y cobrando un “ojo de la cara” o mas bien “una antena de la cabeza”. Nadie supo responder, hasta que una de ellas, - de las polillas- muy ofendida le dijo: “Verás ignorante gusano de segunda, primero que nada, nosotras sabemos cosas valiosas que ustedes jamás sabrán como el arte de asesinar sin que nadie haga barullo mas de dos días, o el arte de adjudicarse “de a gratis” riquezas inimaginables porque he de confesarte gusanejo de pacotilla, que nadie, mas que nosotras sabemos la verdadera riqueza de éste lugar, y el simple hecho de saber esto, nos dá el privilegio de saquearlo, y bueno, miles de artes más que tu pequeño cerebro lleno de tierra no entendería ni una vida de humano -oséase como en un millón de vidas insectiles-” El gusano de ceda quedó pensativo…”ni hablar, así seas una polilla de alas rosas, verdes o incluso pardas, tienes en tus antenas el arte del robo, así pues, le daré el derecho a robarme a la polilla con mejor experiencia en saqueos con guante blanco, a la que por lo menos finge que le importamos y sus atracos no son tan cínicos, en pocas palabras, a la menos pior.” Y así se fue que el laborioso gusano se seda, la bracera hormiga y la jornalera abeja fueron a las casilla de las elecciones, sabiendo de antemano qué polilla ganaría -quizá ellos ya lo tengan todo arreglado y sus caras de asombro sean otro arte que sería la de la actuación, como sea, todos los insectos que trabajamos, seremos unos ignorantes en sus artes corruptas pero nosotros, por lo menos dormimos en paz sobre hierba bien ganada con el sudor de nuestras antenas pues dominamos un arte que ellos, por muy “felices” que parezcan jamás tendrán ésa satisfacción, se llama, EL ARTE DEL TRABAJO. FIN Dedicado a todos los que pagamos impuestos y se van a los chones de la primera dama votemos por quien votemos.

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